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ROBO DE INFANTE

enero 4, 2014

Si hay un delito que debería ser castigado hasta con cadena perpétua es el robo de infantes. Y es que el robarse un niño es torturar a una familia de por vida. ¿Qué mujer no preferería sufrir el despreciable delito de violación antes que perder a su pequeño por un robo? Sin embargo, este abominable delito como todos, puede tener y de hecho lo tiene, sus atenuantes.
Olga Lidia Reyes Granados es una mujer de rasgos indígenas, de esas personas que en cuanto la ves te das cuenta que la vida no ha sido nada fácil para ella. Se nota que a pesar de todo es una mujer trabajadora, dispuesta a aprovechar cualquier oportunidad que le de la cárcel para ganarse unos pesos y sobrevivir, así como para prepararse lo más posible para cuando alcance su libertad.
En los ya 10 años que lleva de prisión en Santa Martha, Olga se dedica a trabajar en lo que llaman “Canastera” o sea, lleva las bolsas de las visitas de un lugar para otro, además participa en diferentes cursos y talleres y ya terminó la sendaria.
Su sentencia es de 15 años, por lo que en cinco más quedará libre.
Cuando se sienta a mi lado para la entrevista y tras un breve saludo de rigor me sorprende con un “Yo si lo hice”. Y continua diciendome que fue ella sola, por lo que no trae causa. A continuación me va contando su historia.
Olga trabajaba como criada en casa de una familia compuesta por matrimonio y una niña de tres años. En esta casa es maltratada, no la daban de comer como le correspondía, la llegan a golpear, los insultos son constantes y no le pagan en muchas ocasiones por su trabajo, lo cual sin duda ha de ser cierto ya que al margen tiene que trabajar como mesera en un bar de la colonia Cárceles de Mujeres, sin que sus patrones de la casa estén enterados.
Olga, de 22 años en aquel entonces, aguanta todos los malratos de la familia, pues qué hace una muchacha analfabeta e indefensa y no muy agraciada ante esta sociedad tan injusta. Trabaja en un bar, sí, pero no gana mucho y la casa en un principio debería ser para complementar su gastos y tener una vivienda, pues está sóla en el DF.
Pero como para todo hay un límite y este llega para Olga cuando el individuo de la casa, hombre ya maduro, abusa sexualmente de ella llegando a la violación en la recámara del matrimonio.
En esos momentos tal vez el hombre está en manos de Olga, pero bien sabe el canalla que las mujeres como Olga están completamente desprostegidas ante la ley, que está sólo está para gente con más conocimiento o “clase” y que el pobre y analfabeto la desconoce por completo, lo que no sabe es que el pobre si no sabe de leyes si de una justicia natural, una justicia que al final también les alcanza a ellos al tomarse ésta por su propia mano.
Es una mañana cuando la señora de la casa la manda a por tortillas. Como lo hacía normalmente se lleva a la niña, pero ni las tortillas que no compra, ni la niña ni ella llegarán a la casa.
Olga hace lo último que debía hacer para tomarse la justicia por su mano. De la casa en Lomas de Zaragoza se va con la niña hasta Toluca y ahí la deja en un internado. El robo de infante se ha consumado y con ello la venganza de Olga hacia sus patrones.
Por más de un año están ambos desaparecidos. Olga sigue trabajando en el bar y ahí será detenida después de que la policía ha dado con la niña.
La joven es enviada a prisión, sin embargo el cerdo violador seguirá libre, la denuncia de la joven ya no sirve para nada, ella es la delincuente y nadie cree que el sufrido padre sea un canalla capaz de violar a una pobre muchacha que ni tan siquiera cuenta con algo de belleza.
Yo sí la creo y la creo porque vi en ella una gran sinceridad. Le faltan cinco años para estar en prisión y ya se lo toma como algo natural, no tiene porque mentir. Resalta su nobleza:
Se siente arrepentida y siente justo el castigo que la han dado, pues la niña no tenía la culpa de nada.
Sea como sea, lo real es que el pobre, el desprotegido, siempre resulta jodido.
Desde que está en prisión está sola, sin vistas, pues los padres son de Michoacán y no pueden viajar hasta el DF.
Si el delito de robos de infante ha sido justamente castigado, una vez más, el repugnante de violación con todas las agravantes, queda impune.

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