LA INOCENTE GÉNESIS

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El 25 de mayo del 2011 iba a ser un día negro para la joven de 19 años Joice Génesis Martínez Villeda.
En ese entonces Génesis tiene una hija de un año de edad, Joice Valeria Yubanelli Rangel Martínez, quien ni caminaba ni hablaba. Se señala esto porque será otra de las pruebas irrefutables de la inocencia de Génesis.
Hacía septiembre del 2010, Génesis comienza una relación con el joven Elías San Vicente Gutiérrez, relación que apenas iba a durar dos meses y que iba a llevar al mismísimo infierno a Génesis.
Durante el corto tiempo de la relación el joven parece una persona de buenos modales y correcto, así se acercaba a doña María de la Cruz Villeda, madre de Génesis, para solicitarle el permiso de salir con su hija. Según comentabas a las mujeres trabajaba de guardia de seguridad. Los fines de semana era normal que no saliese con Génesis, su disculpa para ausentarse era que tenía que trasladar camiones al norte del país, como a Tijuana, lo cual creían las mujeres.
El 20 0 21 de noviembre Génesis comienza a preocuparse cuando su novio no responde a las llamadas telefónicas que le hace. Un día después la joven sabrá el motivo por lo cual Elías no contestaba sus llamadas cuando llega un amigo de ella con un periódico en la mano para darle la noticia. ahí está Elías en una foto junto a otros sujetos, han sido detenidos y acusados de secuestro.
Según la noticia, la policía descubre una casa de seguridad donde hay una persona secuestrada. En el lugar se halla uno de los secuestradores, posteriormente llegará Elías quien de igual manera se encarga de custodiar al secuestrado y así va cayendo la supuesta banda de seis integrantes.
Fácil es imaginar la tremenda sorpresa que se llevan las dos mujeres, más tras la sorpresa llega la calma. Génesis, sin tener nada que ver, sigue con su vida normal. Trabaja en una gasolinera de despachadora,cubre tres turnos, los cuales va cambiando cada semana: Uno de día, otro a la tarde y otro de noche.
Pasan seis meses sin que la joven haya tenido el más mínimo problema, lo que ignora es que su nombre ya está en manos de la policía, pues uno de los detenidos ha mencionado nombres de novias de sus compañeros y la policía tiene que detener más gente, al parecer para que la banda sea más amplia y así se luzcan más y sea reconocido en mayor medida su trabajo sin importar cuanto inocente se lleven entre las patas.
Son las 2.30 de la tarde de ese miércoles 25 de mayo. Génesis llega frente a su casa en una moto conducida por un amigo. Se baja de ella y el amigo arranca. En ese momento se acerca un automóvil y sin más, como si se tratase de un secuestro la suben al carro.
La trasladan a la Policía especializada en secuestros y desde el momento de su llegada es torturada, quedándole en el cuello marcas que le llegan a parte del cuero cabelludo como muestra de esas torturas.
Las torturas duran horas, horas que a Génesis se le hacen eternas. Sus torturadores quieren que la joven se declare culpable en grado de complicidad de dos secuestros, uno de una mujer de nombre Isabel Mijangos y del de un hombre llamado Luis Sotelo.
Génesis en todo momento niega conocer a dichas personas, más la policía le insiste en que ella tenía que saber a lo que se dedicaba su novio y por lo tanto era su cómplice. Una y otra vez ella insiste en que su novio nunca le mencionó que se dedicase a actividades ilícitas.
Tras muchas horas de sufrimiento y siguiendo el real protocolo que se usa en estos casos en los que se quiere incriminar a alguien en un delito, la policía le da una declaración para que la firme. Cansada ya de tanto maltrato, la joven firma lo que le dan sin saber lo que está firmando, algo por demás natural cuando alguien padece torturas.
Prácticamente desde el momento de su detención en la calle, su señora madre se entera de lo que piensa es un secuestro, pues un conocido de la familia se percata del momento en el que Génesis es subida a un carro particular y de inmediato la avisa. Desde ese momento comienza su peregrinar para conocer el paradero de su hija, llama entre otros a Locatel y tras muchas vueltas y llamadas consigue saber a dónde ha sido trasladada su hija. El lugar está por Azcapotzalco y más que un centro de la policía parece una bodega. Al fin consigue ver a su hija y de inmediato se da cuenta de las marcas que le ha dejado la tortura.
Siguiendo con su peregrinar da con un fiscal de apellido Zepeda, quien trata muy mal a la señora y ésta responde a las agresiones verbales del señor.
Los secuestrados declaran que escuchaban voces de una mujer durante su cautiverio. Escucharon como alguien llamaba Mayra a una persona y consiguieron ver en alguna ocasión que ésta llevaba un tatuaje en la cintura, Además una niña corría por la casa y hablaba.
Génesis, obviamente, no se llama Mayra ni tiene ningún tatuaje y la niña que corría por la casa y hablaba no podía ser su hija, pues como se menciona, era muy pequeña y ni caminaba ni hablaba, pruebas que son presentadas en el proceso.
La ponen tras un vidrio para ser reconocida, pero sólo está ella y no puede ver a las demás personas. Ni la mujer ni el hombre la reconocen. Posteriormente el señor Sotelo dirá que era ella la mujer que estaba en la casa haciendo diversas labores, pero posteriormente, en otra declaración niega reconocerla y lo que es más vergonzoso, señala que la policía le pidió que la acusara.
Génesis fue detenida sin que le presentaran una orden de detención, le pusieron un abogado de oficio que como suele suceder en estos casos, en lugar de defendedla la aconsejó que se declarase culpable. El proceso está lleno de anormalidades, incluso los inmiscuidos no se presentan a varios careos.
Su delito fue andar dos meses con un joven quien posiblemente, o eso dice la policía, se dedicaba al secuestro. Un tiempo muy corto como para que alguien confiese a la joven que le gusta que es un delincuente y se dedica a secuestrar personas.
De todos los detenidos sólo dos jóvenes se declararon culpables y fue el más joven de todos quien nombró a Génesis como novia de uno de sus cómplices.
En un principio el fiscal Zepeda la declaró inocente y fue puesta en libertad, pero al salir a la calle volvió a ser detenida y trasladad a Santa Marta Acatitla. Siguió el proceso y fue sentenciada por secuestro agravado diversos (dos), a…106 años. Al final y tras apelaciones, quedará en firme la sentencia de 50 años. 50 años de prisión para una inocente.
En Santa Marta, Genesis encuentra el apoyo de su señora madre, quien ya ha perdido todos sus ahorros en buscar justicia para su hija, como sucede en estos casos, varios abogados se han aprovechado de la desgracia ajena, sin embargo sigue esperanzada en poder encontrar alguien honrado que en verdad ayude a su hija, una bella joven que puede pudrirse en una prisión por el simple hecho de haber conocido a un delincuente.

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